Hoy es nuestro último día en Mongolia. He de reconocer que no me ha defraudado en lo más mínimo. El trafico es probablemente lo peor de Ulan Bator, pero una vez que sales, te invade una sensacion de paz y conexion con la naturaleza que te hace sentir muy pequeno. La grendeza de los aguilas, acompanandonos durante toda la ruta, las vacas pastando juntos a los yarks y el cabalgar de lo caballo libres hacen que este pais sea único.






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